Te quiero como se quiere a ciertos amores, a la antigua, con el alma y sin mirar atrás.

“Te quiero como para invitarte a pisar hojas secas en una de estas tardes.

Te quiero como para salir a caminar, hablar del amor, mientras pateamos piedritas.

Te quiero como para volvernos chinos de risa, ebrios de nada y pasear sin prisa las calles.

Te quiero como para ir contigo a los lugares que más frecuento y contarte que ahí es donde me siento a pensar en ti.

Te quiero como para escuchar tu risa toda la noche.

Te quiero como para no dejarte ir jamás.

Te quiero como se quiere a ciertos amores, a la antigua, con el alma y sin mirar atrás.”

Jaime Sabines

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Microcuento:

AUNQUE FUERA BREVE

“Yo subía las escaleras de su cuerpo, ella se tiraba de mi abismo. Hacíamos una buena pareja. Siempre nos encontrábamos a medio camino de su caída y de mi ascenso. Y daba igual todo, que subiéramos o bajáramos. Lo importante era que en algún punto, aunque fuera breve, ella y yo nos encontrábamos. Eso es la poesía.”

Autor del microcuento: Marwan

Cortázar dijo:

“Un día llegará el día, el día de abrazarte, de desnudarte por fin de tanta ropa y tanta espera.”

“Enrédate en mis trenzas…

“Enrédate en mis trenzas, sucumbe a mis encantos, arde de pasión, róbame los besos y, ámame.”

Buesa dijo:

“Porque aunque nadie sabe lo que a nadie le digo, la noche entera es corta para soñar contigo y todo el día es poco para pensar en ti.”

 

¿Quién me lo diría?

¿Quién me lo diría?

Que serías tú mi máxima felicidad, mi máxima satisfacción.

¿Quién me lo diría?

Que aquel día, viendo aquella película romántica, me hablarías para saber qué tal estaba… Que en aquel momento, ya estrecháramos un vínculo que años antes habíamos tenido tan solo con la mirada.

¿Recuerdas ese día? Yo no puedo olvidarlo… Habíamos escuchado hablar uno del otro, habíamos visto fotos, incluso habíamos cotilleado un poco la vida del otro. Y ese día, coincidimos, fue como un flechazo; nos vimos y nuestras miradas fueron cómplices de lo que nuestros pensamientos querían (parar el tiempo y sólo mirarnos). Recuerdo aquel día como si fuese ayer…

Desde que empezamos a hablar, supe que debía dejar todo el pasado, y guiarme por mi intuición (que hasta ahora no me ha fallado). 

¿Quién me lo diría?

Que hoy, después de casi año y medio de relación formal y convivencia juntos, seguiríamos tan así. Tan compenetrados, tan hechizados, enamorándonos cada día, sorprendiéndonos, sacando lo mejor el uno del otro, tan llenos de deseo y atracción, de placer, de cariño y de amor.

¿Quién me lo diría?

Que serías el amor de mi vida.