Relato XVIII

¿RECUERDAS?

“Nuestro amor era como el de un aceña movida por la pureza del agua. Me pregunto si todavía recuerdas.

Sé que no soy nada especial pero yo te di mi corazón sin esperar nada a cambio.

Te di un trago de mi amor y afecto pero tu me diste nada más que el amargo brebaje lleno de veneno.

Nunca quise nada más que darte la luna y las estrellas. ¿Por qué me tratas como a un animal?

Cuando mi amor comenzó a atropar tu alma, tu decidiste a romper mi corazón.

Todo lo que quería decirte era: “Escucha los latidos de mi corazón”

No sé por qué todavía me atormento con los recuerdos de ti.

El perfume distintivo de tu pelo, tal aroma de limón dulce siempre se quedara en mi conciencia.”

Relato XVII

PALABRA QUE NO EMBELLECE ESTÁ DE SOBRA.

“¿Qué es una aceña? pregunto a Lidia. Amiga creo que te bebiste un brebaje antes de este concurso, con la intención de atropar a estos despistados aprendices de escritores, que entre limón y limonada siempre se confunden, sin escuchar el tono de tus palabras, cuando dices 100 o menos. Diles: “Palabra que no embellece, está de sobra”.”

Relato XVI

REALEZA.

“Y en el castillo de los Reyes donde todo era baile y una felicidad falsa que se esconde bajo una Corona , que compromete ante un pueblo obligado a reverencias , donde atropan gente para gritar que viva el rey , cuando por dentro quisieran despojar a la realeza de su hipócrita vida perfecta . 

Donde su vida pasa entre sabores agrios , de esos que saben a limón y que dejan al descubierto heridas llenas de tristeza y soledad , callada bajo los grandes muros de un castillo , que guarda celosamente todo lo que ocurre ahí , los engaños , las traiciones … 

Brebajes amargos que los llevan a vivir vidas que no escogieron , amores por apariencias , deudas con su pueblo , miedos a ser derrocados por los enemigos heredados … 

Rumores que corren por los pasillos de palacio , donde las palabras las escuchan hasta las paredes , donde quedan los sueños ,las lealtades , los silencios, las individualidades , donde muchas veces el llanto como testigo sigiloso , te lleva a pensar que todos creen que estar bajo la Corona es una vida de placer … 

Cuando es un remolino que aceña toda clase de sentimientos , de esos que te dan vuelta sin piedad , te sumergen y te sacan a flote sin avisar , donde sobrevivir es más que un cetro , una Corona y un asiento real … ”

Relato XV

LEÑE QUE TARDE ME SIENTO.

“En el fondo del infierno

gira la aceña frunciendo el ceño

del molinero,

cual si hubiera tomado de postre un agrio limón 

en lugar del habitual brebaje que se envició a trasegar

cuando tuvo que abandonar el libertinaje

obligado al escuchar el reclamo real

¡hala que los mozos de remplazo deben atropar!

No sé porqué este relato sale atrapado entre cifras.

Cuando desde hace una rato llevo luchando con las prisas

de llegar a tiempo para que entre en el sorteo, cuanto lo siento.

Un microcuento.”

Relato VIII

DÍA 14.

“Estoy asustada. Hace días que no salgo, pero puedo escuchar a los hombres hablando junto al río, de camino a la aceña, para poder hacer pan, mientras las mujeres trabajan para llevar algo de dinero a los hogares, además de las que el gobierno tuvo que atropar para combatir en la guerra.

Hablan de bombas, niños heridos en masa tirados en hospitales, reprimiendo caras de asco cuando les hacen beber esos brebajes medicinales, muy aguados, pero aún con sabor a limón. Desolador.

Mi perro aúlla histérico. Desconcertada, abro la ventana por primera vez. De repente, un ruido atronador sacude la casa y…”

Relato VII

EL RESCATE

“Apenas podía escuchar el sonido del agua que movía la rueda de la aceña. El tintineo del metal de las armas y armaduras de las pocas personas del pueblo a las que había podido atropar lo tapaba todo. Aquellos eran sus amigos, sus auténticos amigos.

Removía pensativa el brebaje con aroma a limón que tenía entre las manos. Era como el que ella preparaba… No sabía si aun estaba viva, pero tenía que intentarlo. Tenía que rescatarla, tenía que rescatarla como fuese… La quería, todos ellos la querían… Moriría por ella si hacía falta, todos ellos lo harían.”

Relato III

AHOGÁNDOSE EN MÍ.

“Al limón pasean sentimientos al límite de ser perdidos por la aceña del olvido, y en atropar lágrimas me empleo como si fuese grano esparcido, escuchando los lamentos que de tu corazón se escapan por haberse confundido.

No llores cariño mío y bebe de mi brebaje, que las penas se hacen menos si te cuelas en mis piernas y ahogaras los errores en los mares que me acechan y tus lágrimas serán una con olas que te tientan, cuando dentro de mí te hundes y buceas en mis mareas.”

Relato X

SÉ VALIENTE Y ESCUCHA.

 “Aprender a escuchar a veces es de valientes, pues muchas veces queremos hacernos los sordos ante las verdades que nos asustan.

  Quizás bebiendo algún brebaje logremos sanar los miedos, que viejas heridas no provocaron. Un té de limón para limpiar una alma que el sufrimiento ha ensuciado. 

  Tal vez sea bueno olvidar esa vieja aceña que tan tristes recuerdos apremia y dejar de atropar esos viejos sentimientos, que ya ni valen la pena…

   Debemos olvidar eso malo que ayer nos hirió  y mirar hacia adelante siempre en la esperanza de un nuevo amor.”

Relato XIII

UNA PROFESIONAL.

“No es difícil de explicar. Aplastaron mi alma. Con una herramienta rural. Nada menos que una aceña, que rodaba sin parar; Mientras me explicabas tu desprecio. Y yo sin dejar de escuchar.
Buscaba una explicación para tan cruel castigo. Quizá en vez de sangre, limón. Quizá en vez de suero, el bebedizo malvado, el brebaje asesino que acabó con mi dignidad.

Ahora busco los pedacitos, por si los logro atropar. No soy nada optimista, ella es muy profesional. Si te odia, te destroza. Si le eres indiferente, más.”

Relato XII

PENAS.

“Ahogando las penas en el río Aceña de aquel amor triste que hace tiempo terminó, amargo como el limón, volátil como la arena, sonando el río las penas arrastró.

No existe brebaje del olvido corazón, debo atropar recuerdos para arrojarlos al río escuchar tu voz en mi cabeza es mi perdición, desterrar tu huella es mi mayor desafío.”